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Historia para niños

Si bien la semana pasada dábamos ejemplo de tres reinas cuyo reinado fue muy bueno para su país, hoy toca hablar de tres reinas que lo llevaron muy mal eso de reinar.

Isabel II de España

Isabel II de España

Le tocó ser Reina cuando apenas tenía 10 años y eso dice mucho. Su reinado se caracterizó por las guerras civiles, el paso del poder de la reina al parlamento, a la pérdida de las últimas colonias americanas, a sus enganches con los presidentes de Estados Unidos por tonterías y en general, por que los diferentes grupos de presión hicieron lo que quisieron con el gobierno.

Algunas cosas buenas hay a lo largo de su reinado, pero fueron más bien por interés privado: Las líneas de tren (completamente privadas), los sellos (de iniciativa privada) o algunas obras hidráulicas de importancia ( desarrolladas por ministros por su propio interés ).

Al final se tuvo que exiliar y el desguisado que dejó en España fue mayúsculo: A ella le sucedió el rey Amadeo de Saboya, que se fue poco tiempo después por patas al ver lo ingobernable que era la nación con cada sector privado acostumbrado a hacer lo que le pacía. Cuando se fue, se proclamó la primera república, que tampoco tuvo más suerte ( 4 presidentes en 1 año ) y decidieron devolver el poder a su hijo, Alfonso XII.


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Todos conocemos el nombre de grandes reyes … mucho se ha escrito sobre ellos. Pero, ¿Y reinas?.

¿Que os parece esta selección de grandes reinas?

Reina Elisabeth de Inglaterra

Elizabeth I

No empezó con buen pié en esta vida: Su madre fue ejecutada cuando tenía 2 años, apartada de la carrera del trono fué muy bien educada, estudiando idiomas:  Francés, Holandés, Español y Latín, además de las lenguas de lo que serían sus súbditos: Inglés, Galés, Córnico y Escocés. Llegó al trono de Inglaterra e Irlanda por doble rebote. Su medio hermano Eduardo VI le legó el trono a su amante, su media hermana María se lo usurpó e hizo encerrar a Elisabeth.

Cuando María murió, Elisabeth ocupó el trono. Consiguió 40 años de paz y prosperidad para Inglaterra, que contrastó con las guerras y decadencia que asolaban la Europa continental. Puso paz entre su gente (especialmente entre católicos y protestantes) y se quedó muy al margen de las batallas europeas, lo que sentó la base del nacionalismo inglés y permitió empezar lo que posteriormente sería el Imperio Británico.

Elisabeth llegó a un reino dividido, lo pacificó sin guerras y lo preparó para un gran futuro.
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